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Miércoles, 01 Junio 2016 18:39

Los Clubes de Ciencia como una herramienta de motivación para la apropiación del aprendizaje

Paulina Alaluf - Montevideo Uruguay Tema: Clubes de Ciencia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica

 

En esta oportunidad comparto con la Comunidad de Educadores de Cultura Científica, el privilegio de haber tenido una charla con un educador y hacedor de ciencia en el Uruguay, el Profesor y Biólogo Gustavo Riestra.

Con vasta experiencia en educación formal a nivel de primaria y secundaria logró integrar lo curricular con lo cotidiano despertando en los alumnos un genuino interés por aprender e investigar.

Docente comprometido en la gestión de talleres y Clubes de Ciencia dedica su actividad a desarrollar la motivación de docentes y alumnos.

Es verdaderamente un honor transcribir parte de lo conversado donde conoceremos apenas un esbozo de su larga y riquísima trayectoria.

1- ¿Cómo surgen los Clubes de Ciencia en Uruguay?

En la década de los 80, la UNESCO comenzó con una apuesta firme de fortalecer y potenciar la Educación en Ciencias en los países de América Latina incentivando el abordaje de las ciencias por medio de la formación de Clubes de Ciencia. En este contexto invita, en el año 1985, al Rotary Club y al Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay a estimular la formación de Clubes de Ciencia.

Si bien en el país ya se habían formado algunos, es a partir de esta iniciativa que se comienza con un trabajo sostenido, inicialmente acotado a zona metropolitana y capitales departamentales.

Hoy en día Uruguay lleva 31 años consecutivos implementando estas actividades, habiendo alcanzado en el 2015 un récord de 808 Clubes de Ciencia en 115 localidades de todo el país, lo que representa el mayor movimiento juvenil en ciencia y tecnología en Uruguay. 

2- ¿Cómo comenzaste a acercarte a esta metodología de trabajo?

En el año 1995, trabajando como docente de Biología en el Liceo “Dámaso Antonio Larrañaga” de Montevideo, durante el mes de junio se me acercó la Directora Prof. Ana María Lopater quien me dijo “Gustavo, tú tienes que hacer un Club de Ciencia”. Sinceramente lejos de mí estaba querer comenzar una nueva actividad a pocos meses de nacer primer hijo.

No obstante y a pesar de no estar motivado por la propuesta, hice el planteo a la clase. Para mi sorpresa, los únicos tres estudiantes que se entusiasmaron no eran justamente los más aplicados. Como docente con pocos años de experiencia y pensando que no iba a ser viable la tarea, fui a hablar con la Directora para comunicarle que debíamos desestimar su planteo. Sin embargo con la calma y seguridad que caracterizaban a la Directora Profesora Lopater me miró fijamente y me respondió “tú sos docente y además investigador, así que sabrás como realizarlo”, se dio media vuelta y se fue.

Frente a no poder desestimar lo que me habían planteado y como a su vez “no quería perder tiempo” les planteé a los estudiantes que el trabajo que debían realizar sería sobre el tema que estábamos dando en ese momento (gusanos planos - Platelmintos). Trabajando con lluvia de ideas y experiencias previas, surgió que uno de los alumnos tenía un primo que había fallecido por hidatidosis, situación lamentable que fue el disparador que permitió el abordaje del tema a través de una investigación. El suceso fue la “punta de una madeja”. Esta forma de trabajo impactó muy favorablemente en los estudiantes pues se habían apropiado de su propio aprendizaje, y por otro lado el “despertar” su motivación repercutió en su desempeño en el resto de las asignaturas. Los docentes me felicitaban por “mi labor” cuando en realidad fue SU labor, la de los propios alumnos. Ese fue un año bisagra en mi desempeño como docente, y mis estudiantes me mostraron y enseñaron el camino que debía seguir.   

3- ¿Cómo valorarías este tipo de actividades en relación a las actividades formales?

Todas las actividades que promuevan la apropiación del conocimiento por parte de niños y jóvenes las considero fundamentales. En nuestro rol de formar ciudadanos con pensamiento crítico y reflexivo, capaces de trabajar en equipo, se hace necesario atender y explorar todos los caminos de aprendizaje posibles, independiente de su origen. Las actividades formales son fundamentales, pero se hace necesario profundizar el proceso de transformación que permita que la educación formal acompase las necesidades y particularidades del estudiante del Siglo XXI. Las actividades no formales son desestructuradas y focalizan en los intereses de los estudiantes, lo que permite captarlos con mayor rapidez. Desde nuestra experiencia vemos como se entusiasman los niños y jóvenes cuando se los involucra a trabajar por proyectos. Esta es una estrategia de enseñanza que constituye un modelo de instrucción auténtico en el que los estudiantes planean, implementan y evalúan sus trabajos, los que tienen aplicación en el mundo real más allá del aula como lo han manifestado Blank (1997), Harwell (1997), entre otros.  

4- ¿Consideras de importancia estas actividades para fomentar vocación científica?

Sin lugar a dudas. La experiencia de Uruguay en Clubes de Ciencia permite visualizar claramente que aquellos estudiantes que han trabajado con esta metodología se vieron motivados por investigar, propiciando un escenario de verdadero trabajo en equipo, favoreciendo un espíritu creativo y con ganas de innovar, donde la reflexión, el error y la satisfacción fueron parte del proceso. Esta forma de trabajar estimula la curiosidad y fomenta la definición de vocaciones en general, y particularmente contribuye a fomentar el gusto por la ciencia y la tecnología en niños y jóvenes, y por ende despertar vocación científica.

5- ¿Qué acciones se deberían realizar para incentivar el interés por la ciencia en Uruguay?

Un aspecto clave del Uruguay Productivo es la imprescindible búsqueda de que la innovación y la creatividad se instalen en los hábitos de la población, transformándose en parte de la cultura. En ese sentido, la incorporación de la enseñanza de la ciencia, la tecnología y la innovación en el sistema educativo, sea formal, no formal o informal, es un aspecto clave para la promoción de un cambio cultural, de una transformación de las actitudes sociales y culturales hacia la innovación. Es por ello que resulta indispensable ampliar los escenarios de divulgación de los conocimientos científicos y tecnológicos para acercar el discurso académico al lenguaje cotidiano y a los temas de conversación de todos los días, promoviendo el conocimiento científico - tecnológico en nuestros niños y jóvenes, como parte importante en la formación de ciudadanía. En el año 2010 en el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación el Estado uruguayo explicita como uno de sus objetivos es la promoción de la cultura científica, y el trabajo por proyectos es explícitamente sugerido como metodología de acercar el conocimiento tanto en educación primaria como en educación media. Varias son las acciones que se realizan para incentivar el interés por la ciencia en Uruguay y, en este contexto, los Clubes de Ciencia representan una firme estrategia. Existen varias otras acciones en el país que también buscan despertar y fomentar el interés por la ciencia, no obstante es imperiosa una coordinación eficaz entre las mismas, a los efectos de evitar solapamiento y promover un mejor aprovechamiento de recursos humanos y económicos, de manera de potenciar el impacto que éstas generan en los estudiantes. Un portal único que releve las noticias científicas tecnológicas que produce nuestro país, como una forma de centralizar y acercar el conocimiento a la sociedad en su conjunto, compartiendo no sólo éxitos sino también fracasos, considero sería una acción inicial con el fin de aunar esfuerzos y potenciar impactos. 

6- ¿Podrías contarnos una experiencia que haya impactado?

Afortunadamente Uruguay cuenta con una variedad importante de experiencias que generaron fuerte impacto en niños, jóvenes, docentes y comunidad. Pero para contextualizar uno, te comento que la Feria Nacional de Clubes de Ciencia, que en este año va por su 30ª edición, se encuentra acreditada ante la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería organizada por la Society for Science and the Public y auspiciada por Intel. Esta es la muestra en ciencia y tecnología juvenil más grande del mundo, que se realiza en los Estados Unidos de América, y en la que participan más de 1700 proyectos de 77 países. Uruguay viene participando desde hace algunos años con tres Clubes de Ciencia que por su nivel de excelencia son seleccionados para representar a nuestro país en dicha instancia. En el año 2015 el Club de Ciencia “Alpha” de la Escuela Técnica de Minas, orientado por el Prof. Wilder Martínez, es uno de los que representó a Uruguay, instancia en la que la Organización de los Estados Iberoamericanos les otorgó una Mención por su contribución a mejorar la calidad de vida de las personas. Esta propuesta uruguaya fue seleccionada, junto a otras 49, de entre 1055 proyectos juveniles presentados por los países de las Américas. La participación de los integrantes de “Alpha” en esta instancia provocó un impacto tal que dos de ellos resolvieron, no sólo terminar su educación media, sino que además, y en tan solo 7 días, definieron su vocación por la ingeniería. Al regreso al país, en el puente de ingreso a su ciudad, Minas, los esperaban las máximas autoridades departamentales quienes los recibieron y acompañaron en una caravana de autos y personas que salieron a las calles vitoreando sus nombres. Los uruguayos no solo se juntan para vitorear a los futbolistas…ahora también vitoreamos a nuestros jóvenes talentos! Hoy en día, los estudiantes se encuentran comprometidos y motivados en sus nuevos proyectos, los que trascendieron el ámbito departamental, y ya cuentan con apoyo y asesoramiento de técnicos de diversos Ministerios. Es sólo una muestra de que SI SE PUEDE!